Probamos la Nintendo Switch 2: lo que de verdad nos quedó
Dos semanas entre el tren, el sofá y las partidas de madrugada. La Switch 2 es la híbrida que Nintendo siempre quiso hacer: más rápida, más fluida, todavía inconfundiblemente ella. Con dos reservas.
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Nintendo
Switch 2
La híbrida definitiva, segunda edición
Nuestra nota
✓ Ventajas
- +Cargas casi eliminadas
- +Retrocompatibilidad casi total
- +Joy-Con magnéticos por fin firmes
✗ Inconvenientes
- -Sin modelo OLED en el lanzamiento
- -Juegos propios más caros
⚖ Veredicto
La consola más versátil del mercado, otra vez. Tiene sentido para casi todos, salvo quien ya tiene una Switch OLED y ningún juego nuevo que perseguir.
✎ PREXO · 3 min de lectura
El cuaderno de pruebas
La primera noche acabó de madrugada
Bastan diez minutos para ver hacia dónde va esta consola. Encajas los Joy-Con nuevos —los magnéticos, que entran con un clic seco y satisfactorio—, enciendes la pantalla de 7,9 pulgadas y el menú se desliza a 120 Hz sin el menor titubeo. Luego abres el primer juego pesado y descubres que la silla en la que ibas a estar «dos minutos de prueba» te ha retenido tres horas.
El salto no está en los números de la caja, está en la sensación. La primera Switch, en los últimos años, iba justa: cargas largas, caídas de fotogramas, texturas pastosas en portátil. Todo eso desaparece y queda solo el juego.
Qué cambia respecto a la primera Switch
La Switch 2 es la híbrida que Nintendo quiso hacer desde el principio: se juega en la mano, apoyada en la mesa o conectada al televisor, pero con una potencia de otra categoría. Su precio de tarifa la sitúa por encima de la generación anterior y apunta a quien quiere calidad sin renunciar a la portabilidad. No persigue a PlayStation y Xbox en gráficos puros: juega otra liga, la del «en cualquier sitio, ahora mismo».
El día a día
En el tren y de viaje
Aquí la Switch sigue siendo imbatible. La pantalla de 7,9" brilla lo suficiente para pelear con la ventanilla a pleno sol, y los 120 Hz hacen fluido hasta desplazar los menús. La batería es el único peaje: de dos a seis horas según el juego, así que para un trayecto largo el cargador se queda en la mochila.
Conectada al televisor
En el dock la imagen sube hasta un 4K reconstruido, y la diferencia con el modelo antiguo se nota en un panel grande. No es la nitidez de una consola de sobremesa de gama alta, pero sobra para disfrutar de un mundo abierto desde el sofá.
Las tardes en compañía
Sueltas los dos Joy-Con, le das uno a un amigo y en treinta segundos jugáis los dos. Es la magia de siempre, y ahora los mandos magnéticos ya no bailan en el raíl. Un detalle pequeño que se agradece cada vez.
Las sorpresas, para bien y para mal
Lo que nos pilló desprevenidos, en positivo, son las cargas. Mundos que antes pedían veinte segundos ahora se abren en pocos. Cambia el ritmo del juego, no solo los tiempos muertos. La retrocompatibilidad es casi total, y ver tu biblioteca antigua correr mejor que antes es una alegría discreta.
En contra, dos cosas. La primera, la ausencia de OLED en el lanzamiento: la pantalla LCD es excelente, pero quien venga de la Switch OLED notará unos negros menos profundos. La segunda, el precio de los juegos propios, que ha subido un escalón.
Es para ti si… / Mira otra cosa si…
- Es para ti si te saltaste la primera Switch y quieres entrar ahora de la mejor forma.
- Es para ti si juegas mucho fuera de casa y la portabilidad pesa más que los gráficos absolutos.
- Es para ti si tienes una biblioteca de Switch y quieres verla por fin fluida.
- Mira otra cosa si buscas el músculo gráfico puro de una consola de sobremesa top.
- Mira otra cosa si ya tienes una Switch OLED y ningún juego nuevo te llama de verdad.
El veredicto
La Switch 2 acierta en casi todo: más potente, más fluida, más sólida y todavía ella misma. Las reservas —sin OLED, juegos más caros— pesan poco frente a cuánto ha mejorado la experiencia. Nota: 9 sobre 10. Si el presupuesto aprieta y no necesitas la última potencia, la Switch OLED original sigue siendo hoy una opción sensata, sobre todo en oferta.